Carta abierta a Meriem y lxs vecinxs de La Ribera desde Mescladís

Barcelona, 28 de Enero del 2014

Meriem fue una de las primeras personas que conocí en La Ribera. Su sonrisa contagiosa, su compromiso por el barrio, su inteligencia y saber estar fueron la mejor puerta de entrada al barrio y el punto de partida del proyecto Veus des de La Ribera.

Las primeras actividades que realicé en el marco de este proyecto fueron unos encuentros en el Centro Cívico, dentro de unos talleres organizados por Meriem. Cada Martes y Viernes, un grupo de mujeres compartían sus vidas con la excusa de cocinar o tomar el té. Participar de estos encuentros fue un disfrute en todos los sentidos. Alli nos contamos nuestras historias y seducidos por la sensibilidad, lucidez y humanidad de Meriem, grabamos un video con su testimonio. Cuatro escazos minutos alcanzan para que Meriem se nos presente tal cual es: luchadora, defensora acérrima de su libertad, solidaria y sobre todo, una madre llena de amor y de coraje.

Conocer a Meriem fue el preludio de otros encuentros con vecinos y vecinas de La Ribera. Imposible luchar por un barrio digno sin contar con Miguel, Carlos, Sole, Ashraf, Juan, Pilar, Angeles, Hajar, Mariam y tantos vecinos y vecinas que, como Meriem, conscientes de los problemas y angustias del barrio, no se dejan amilanar y se superan a sí mismos desde el amor, la solidaridad y el compromiso por su barriada.

La noticia de la muerte de Ali, el hijo pequeño de Meriem, nos ha inundado de tristeza. Ninguna madre se merece la muerte de un hijo y, conociendo su historia, Meriem aún menos. El trágico accidente de Ali, en circunstancias todavía no aclaradas, ha generado un rebrote de miradas y opiniones confrontadas que amenazan la convivencia. De golpe y porrazo, Meriem no sólo pierde a su hijo, con la dimensión de tragedia que esto tiene, sino que además ve como se desmorona a su alrededor su esfuerzo de años en pos de una buena convivencia con sus vecinos.

Es fundamental analizar lo sucedido en esta última semana. Y creo que lo tenemos que hacer pensando y sintiendo el dolor de Meriem, haciendo primar valores como la solidaridad, el respeto y el cuidado de todo el vecindario. No sirve sembrar el odio y la división porque, además de injusto, solo cosecharemos tempestades. Lo recomendable es actuar siempre con educación y respeto, tal como ha predicado y hecho siempre la propia Meriem: “…es muy importante mostrar tus buenos modales, mostrar que eres educada, más allá de cómo se comportan contigo, aunque me quieran o no. Si tú te quedas pensando que es mala persona y lo dejo, eso no ayuda. Aunque me insulten yo siempre me comporto educadamente, es la única manera de que todo salga bien al final“. Estoy seguro, que aún con su dolor a cuestas, Meriem recomendaría esta receta para así superar miradas prejuiciosas y discursos de odio, revancha y división.

Los que conocimos a Ali podemos decir, sin lugar a dudas, que era un chaval encantador y educado. Desconozco los errores que pudo haber cometido con sus escasos 19 años. No tengo ninguna constancia de si Ali o sus amigos pudieron o no cometer robos en algún momento. No sé que hacia Ali montado en esa terrado. Ninguna de las personas que inmediatamente emitieron su veredicto lo saben. Lo que si sé es que Meriem ha ido esta semana más de un millón de veces a sacarlo de ahí y en sus sueños intentar cambiar su trágico destino. Ya en su momento, preocupada por la falta de oportunidades de sus hijos, montó, con mucho esfuerzo, un bar en La Ribera para que sus tres hijos tuvieran un qué hacer en un barrio y una sociedad que nada tiene para ofrecer a nuestros jóvenes. Estoy seguro que Meriem en su infinito dolor no deja de preguntarse porqué Ali no estaba a esas horas abriendo las persianas del local. Ali ya no podrá darle vueltas a su historia porque su corta vida se truncó abruptamente. Pero nosotros si podemos y debemos darle vueltas a este asunto. Buscar perspectivas que nos ayuden a seguir peleando por una Ribera digna. No para justificar lo injustificable, pero si para entender y cambiar el barrio para bien.

Al día siguiente de este trágico suceso, escribí un post en facebook con el intento de poner en perspectiva este accidente. Recordé una reflexión de Meriem que de alguna manera anunciaba la tragedia. Eran las palabras de una madre angustiada y de una ciudadana responsable que veía que sus hijos y los jóvenes del barrio carecían de oportunidades y perspectivas. Recuerdo perfectamente su desánimo al contarme de sus varios e infructuosos intentos para acordar con la administración mecanismos que permitieran que vecinos de La Ribera consiguieran un puesto de trabajo en Montcada. Cuando le pregunté sobre las cosas que no le gustaban del barrio no tuvo dudas: la manera en que se trata a los jóvenes, me dijo. Es una verdad de perogrullo decir que jóvenes que no tienen nada que hacer se encuentran en riesgo y Meriem lo tenía claro. Me cuesta todavía entender las muchas respuestas y comentarios que generó esta reflexión tan sensata y obvia. Esta claro que las drogas y el robo no son el único camino. Faltaba más! Pero es más que evidente que el riesgo se multiplica y de ahi la preocupacion de Meriem.

Pero por los motivos que sean, hubo quienes interpretaron erróneamente sus palabras. Ante semejante confusión, me parece importante aclarar que en ningún caso, ni Meriem ni yo, hemos enviado un mensaje que apoye, promueva o justifique que los jóvenes roben o se droguen ante la falta de perspectivas y oportunidades de estudio y de trabajo. Lo que Meriem reclamó en su momento (antes de que sucediera este desgraciado accidente que se llevó a su hijo) y lo que yo intenté apuntar con datos contundentes, es que es imprescindible un cambio radical en las políticas públicas y en las medidas de distribución de ingresos. Un 60% de paro juvenil (en el caso de los jóvenes de clase obrera es significativamente más alto) y una desigualdad inmoral en la que 20 españoles acumulan toda la riqueza del 20% de la población más pobre, colocando a España en el segundo lugar de los países más desiguales de Europa, solo puede llevar a una fractura social y a una sociedad inviable.

Esto no es un discurso “antisistema” si no más bien la descripción de un sistema que no funciona. “Vivimos en una democracia secuestrada por los intereses de una minoría”, nos vino a recordar Intermon Oxfam en su demoledor informe sobre desigualdad publicado la misma semana en que Ali perdía la vida. Estamos confrontados a un “manifiesto secuestro de los procesos democráticos por parte de las élites y a expensas de la clase media y los más pobres“. En este contexto, los vecinos y vecinas de La Ribera quedan fuera del reparto y sus jóvenes condenados a un no hacer nada y a una vida sin perspectivas. Este análisis no justifica que nadie robe o queme coches o ponga bombas o se inyecté heroína en las venas. Pero es una observación empírica más que probada: todos los indicadores muestran que, en Catalunya y en cualquier país, la violencia, adicciones y delincuencia aumenta en contextos de pobreza y vulneración de derechos. Y la falta de trabajo y de oportunidades llevan implícitas vulneraciones de derechos fundamentales.

Esta claro que la droga y el robo son caminos profundamente equivocados y no cambiará la cruda realidad del barrio y de sus jóvenes. Al contrario, contaminan la convivencia y dificultan las posibilidades de transformacion social. No es lo que Meriem ni nadie en su sano juicio desea. Pero no será con prejuicios, odio y faltas de respeto y entendimiento que transformáremos esta situacion de profunda injusticia. Para decirlo claramente, no son los marroquíes o los senegaleses o los ecuatorianos o los argentinos más ladrones que los catalanes, andaluces o extremeños. El lugar de nacimiento o las raíces culturales no tienen ninguna influencia sobre este tipo de conductas. Si la tienen el contexto social y económico. Que tú veas que tienes o no tienes oportunidades. Y es otra evidencia que si a tu condición de joven le sumas la de ser inmigrante, tu tienes menos oportunidades y los problemas se te multiplican.

Se equivocan los que hablan de “subvencionados” cuando se refieren a personas de origen migrante porque es rotundamente falso insinuar que tienes alguna ventaja por ser inmigrante. Tu tienes todas las pegas de la clase obrera de este país más una lista importante de dificultades añadidas. No sirve a los intereses de la barriada estar divididos entre un supuesto y falso “ellos” y “nosotros”. Tanto Meriem como su familia son parte de nuestra sociedad, son “nosotros”. Representan a los sectores populares de nuestra sociedad que hoy esta siendo expoliada por políticas que generan desigualdad y pobreza y que tienen a nuestra democracia secuestrada por una elite. Entender esto es el principio elemental para genererar el cambio social que necesitamos.

Lo que toca es unirse y entender que con distintas biografías, cada uno de los vecinos y vecinas de La Ribera comparten sueños, problemas, anhelos y luchas. El barrio siempre tuvo problemas y los sigue teniendo. Ojalá la muerte de Ali sirviera para reforzar la unidad en el barrio. Tal como me dijo Sole en su momento, y que yo hago propias para concluir: “…para que haya unión dentro del barrio tendríamos que vernos como un grupo de iguales. Yo soy igual que tu, quiero al barrio tanto como tu. Si todos tuviéramos el mismo sentimiento iríamos todos a una… Cuando haya unión y seamos un grupo de iguales, yo creo que entonces avanzaremos….Debemos implicarnos todos para que este sea un barrio digno“.

Martín Habiague, director de Mescladís

Post escrito en http://www.facebook.com/veusdesdelaribera el 22/01/20014

Ayer por la noche supimos de la triste y dolorosa noticia de la muerte de Ali, el hijo menor de Meriem (Miriam), a quienes tuvimos el gusto de conocer a través del proyecto “Veus des de La Ribera”. Desde aquí expresamos todo nuestro apoyo y afecto para Meriem y su familia ante semejante dolor y pena.

Lamentablemente es, de alguna manera, la crónica de una tragedia anunciada. Ali vivía en el limbo de los sin papeles y sin derechos. Era ademas por su edad y situacion social, uno más de los miles y miles de jóvenes a quienes les hemos arrebatado el futuro condenándolos a un “no hacer nada”. Sin recursos para estudiar y sin opciones de trabajar. Meriem sufría enormemente por ello y en su testimonio para el proyecto nos los explicó con meridiana claridad:
Del barrio cambiaría la manera de tratar a los jóvenes. Viven aquí mal. No hay estudios, no tienen oportunidad de hacer una carrera. Los mossos siempre vienen y se llevan a todos los jóvenes de La Ribera y tienen que pasar tres días, 72 horas en comisaría y luego los sueltan. Con esto sufren los jóvenes que no tienen nada que hacer y los padres que tienen que ir a juicio, lidiar con los mossos. Mis hijos también lo han sufrido. Como mi hijo es uno de los jóvenes del barrio, ya van tres o cuatro veces que tengo que ir a buscarlo y a mí me asusta, tengo que gastar dinero en abogados para que al final digan inocente…el susto, 72 horas, 500€ de gasto en abogados…esto es algo que me gustaría cambiar del barrio. Y el problema es que aquí en Montcada no hay trabajo. Prácticamente nadie del barrio trabaja en Montcada. Los que trabajan aquí vienen de fuera y los de Montcada trabajan en Barcelona. Todas mis vecinas y mis amigas trabajan fuera de aquí. Ninguno trabaja en la zona industrial, solamente en la fábrica de pollos donde sí hay algunos hombres del barrio trabajando. Las asociaciones del barrio hemos luchado mucho por conseguir puestos de trabajo en Montcada pero no hay manera. Siempre hablan de los jóvenes, que roban, que se drogan. Y claro, si tienen todo el tiempo libre, 24 sobre 24 horas, que les queda por hacer?”

No estamos condenados a vivir en una sociedad sin futuro para nuestros jóvenes, donde impera la pobreza y la desigualdad. No es de recibo una sociedad donde los 20 más ricos de España igualan los ingresos del 20% de su población más pobre. “El interés público y los procesos democráticos han sido secuestrados por los intereses de una minoría”, denuncia Intermon Oxfam en su demoledor informe ‘Gobernar para las élites. Secuestro democrático y desigualdad económica’, donde explica que “el caso de España es especialmente preocupante” por el efecto de la crisis financiera y de las políticas que se han adoptado”.

El informe de Oxfam detalla como en los últimos años se han venido adoptando políticas que claramente benefician a quienes más tienen, como la desregulación y la opacidad financieras, los paraísos fiscales, la reducción de los tipos impositivos sobre las rentas más altas o los recortes en inversión y protección social.

“Desde finales de 1970, los tipos impositivos sobre las rentas más altas se han reducido en 29 de los 30 países de los cuales se dispone de datos, lo que significa que en muchos lugares los ricos no sólo ganan más, sino que también pagan menos impuestos”, expone el trabajo de Oxfam, para incidir en que se trata de un “manifiesto secuestro de los procesos democráticos por parte de las élites y a expensas de la clase media y los más pobres”.

“Las tremendas presiones de los mercados financieros ha impulsado drásticas medidas de austeridad que han golpeado a las clases baja y media, mientras los grandes inversores se han aprovechado de planes de rescate públicos”.

Ali, Meriem y cada uno de los vecinos y vecinas de La Ribera son víctimas de esta situación de profunda injusticia. Pero como bien decía el recordado Nelson Mandela: “La pobreza no es un accidente. Como la esclavitud y el apartheid, es una creación del hombre y puede eliminarse con las acciones de los seres humanos.”.

Ali, descansa en paz. Todo nuestro apoyo para Meriem y su familia.

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